sábado, 22 de octubre de 2016

Una segunda oportunidad...


Marcos estaba en la parada del bus, dos mujeres aguardaban, llego una tercera muy atractiva, con cabello rubio que se veía natural y lacio, pantalones y blusa negra con escote moderado pero interesante. Llevaba anteojos de sol que no le dejaban ver sus ojos, él los imaginaba hermosos. Al llegar el bus, subieron dos mujeres, la joven rubia preguntó al chófer ¿Me deja en Beguerestain? El chofer no respondió, volvió a repetir la pregunta no obteniendo respuesta. Si, te deja en Beguerestain y Mitre le dijo Marcos. Gracias, replicó ella y subió. Se dirigió al fondo quedando de pié. Marcos se quedó un instante adelante para luego correrse al fondo, parándose a su lado. Ella giró el rostro preguntándole ¿A qué altura de Mitre está Beguerestain? Al 1800 respondió él, a la altura de La Telefónica. Si, si, allí voy por un trámite, mi teléfono esta sin tono hace días y me cobran Internet siendo que le di de baja. Estoy cansada de reclamar telefónicamente –afirmó. ¿Traes el reclamo por escrito? Inquirió él. No, respondió ella. Debes hacerlo, sino será lo mismo que la nada, le dijo Marcos. Si quieres me bajo contigo y un momento hacemos la nota escrita. ¿Harías eso por mí? Preguntó con aire de sorpresa. Si, lo haré, tengo tiempo, bajemos en la próxima que ya llegamos.


Se bajaron juntos, en una librería cercana en la que él compró unas hojas… Ahora que te parece si vamos a ese café y me pasas los datos, yo redacto el reclamo mientras tomamos algo - propuso Marcos, La joven acepto con un movimiento de cabeza. Luego de sentarse a una de las mesas, ella se quitó los anteojos y mostró sus ojos celestes. Disculpa, tienes unos ojos preciosos ¿Serás descendiente de alemanes? Has acertado - afirmó ella, mis abuelos eran alemanes, tuve la suerte de heredar su color de ojos. Mientras Marcos llenaba la nota de reclamo, intercambiaban datos de sus vidas. Ella tenía 37 años y él 49, ambos no estaban en pareja en ese momento. Pasó media hora, él termino la nota citando que si en 72 horas no le resolvían el problema, reclamaría ante Defensa del consumidor y el Ente Regulador de Energía. Acompañó a la joven hasta el mostrador para entregarla, la empleada que la recibió se mostró un tanto reticente en recibirla, pero finalmente se quedó con el original y le puso el sello de recibida a la copia que quedó en manos de la rubia. 
Salieron juntos, contentos de haber hecho una buena gestión. En la vereda ella le dijo, no sé como agradecerte…Él contestó, tu sonrisa es mi premio. Ella lo miró, eres un dulce, y alzándose un poco de pies le dio un beso en la mejilla. Marcos sintió que se mareaba ¿Qué tal si nos volvemos a ver el viernes a las 20 hs en Burbujas? Preguntó la joven. Me parece una idea magnífica – afirmó él. A la vez que le devolvía su beso en la mejilla, ahora un tanto más atrevido. Burbujas era un restaurante con cena show y bailable.

 Se separaron, el se dirigió a la parada del bus, estaba llevando una vida gris desde su separación, tres años atrás. Esta joven había puesto color y luz en su vida, esperaría con ansias la próxima cita. Tal vez esta era una segunda oportunidad que se le había dado sin buscarla.
Cuando llegó el viernes se enteró entre otras cosas que todos los problemas con telefónica habían sido resueltos. Por otra parte ella vino a la cita con un vestido infartan te que hacía lucir el encanto de su figura. Cada uno de ellos venía con sueños…¡¡seguramente se cumplirían!!


Esta historia la edité hace unos días en mi Facebook, ahora lo hago aquí, ya que pocos amigos de blogs lo vieron allí. 

Te saludo visitante...deja tu comentario si gustas. 

sábado, 15 de octubre de 2016

Rápido de reflejos.

Siempre he sido de rápidos reflejos, aunque hoy no voy a decir que sea igual. De las anécdotas que tengo en mi historia les voy a contar la siguiente. Hace muchos años atrás llegamos con mi mujer y mis dos hijos a la casa de unos amigos, Gloria y Miguel, que viven en la Ciudad de Rosario, a poco más de 300 kilómetros de Buenos Aires. Era una tardecita de sol otoñal. Luego de abrazos y besos nos comentaron que su hija mayor Jakeline iba a dar una prueba de natación en la escuela. Dijeron que iban a ir para allá – Bueno, afirmé, bajamos las valijas y los llevamos. Así fue, con la guía de Miguel llegamos al parque de la escuela. Descendimos del automóvil, y nos acercamos a la pileta que tenía unos 15 metros de largo rodeada por un cerco de rejas de 1,50 metros de altura.

 Muchos familiares estaban arrimados a la reja. A los 15 minutos, cuatro niñas estaban preparadas para lanzarse al agua, entre ellas la hija de nuestros amigos. Cuando la maestra dio la orden, se arrojaron a la pileta, tres de ellas se sumergieron apareciendo en la superficie  y nadando pero Jakeline no subía, sino que por el contrario descendía.

Me apoyé en la baranda y de un salto quedé en el borde de la pileta, en ese instante tomé conciencia que no me podía tirar al agua porque no sabia nadar. Se arrojó al agua la profesora ayudando a su alumna que se había llevado un  gran susto. Cuento esto, porque mi amigo Miguel sabe nadar, y muchos de los presentes posiblemente también, pero ninguno se movió, el que reaccionó en segundos ante el peligro fui yo, sin darme tiempo a pensar que no nadaba. Mas tarde volvíamos todos juntos riendo por lo que había ocurrido. Años después  fui a aprender a nadar, hacerlo me produjo un placer increíble. Las cosas que aprendemos de adultos las valoramos más, porque en realidad son más difíciles, como manejar un auto o una bicicleta.

Amigo visitante, hago acto de presencia con este texto, agradezco tu visita y te dejo un saludo.       

jueves, 14 de julio de 2016

ENCUENTRO CASUAL

Estacione mi vehículo y me corrí al sanatorio de mi obra social, exhibí el carnet de afiliado, luego tomé el ascensor y llegue a la guardia.  Había 10 personas esperando, me senté en un asiento libre. Dos doctoras iban llamando por sus nombres, los pacientes entraban y salían con rapidez. A los 20 minutos me llamó a mí, rápidamente le comenté que hacía tres días que sentía un dolor intermitente en el pecho a la altura del corazón. Que pensaba que no era muscular, ya que ya lo había tenido tiempo atrás y era distinto.

Para mi tranquilidad, extendió 3 órdenes, una para un E.C.G. otra para un análisis de sangre y una última para una radiografía de tórax. Con los resultados me vuelve a ver  -  afirmó. Volví a planta baja, entregué las órdenes, conservé la de radiografía, por las demás me dijeron que me iban a llamar. Había bastante gente sentada, pensé que iba a demorar, pero en diez minutos un enfermero me llamó por mi nombre, lo seguí, hasta una sala en que una médica primero me hizo un electrocardiograma y luego me tomó muestra de sangre. El resultado del primer estudio me lo dio para llevar a la doctora, el otro dijo que en dos horas estaría en recepción de P.B. Salí de allí, camine por una pasillo hasta llegar al lugar en que me sacarían la placa radiográfica.

La técnica en rayos después de pedirme que me quede en camiseta de algodón me sacó tres placas, cada vez que estaba por vestirme me decía que había salido movida, y sacaba otra, y así llegamos a la última que salió bien. La joven era muy simpática, y salí de allí para ver a la doctora en el piso superior, allí cuando salió otro paciente me asomé y me invitó a entrar, miró el E.C.G. diciendo que estaba muy bien. Me pidió que volviera en dos horas para ver los otros resultados. Como era la hora 12 y 30 del mediodía, crucé enfrente entrando en uno de esos restaurantes  rápidos.  Se me ocurrió comer un par de empanadas de pollo con una copa de cerveza. Después de las 13 horas el lugar se llenó de jovencitos que salían de sus escuelas, mientras almorzaban hablaban y reían como es propio de su edad.

Pasada una hora el local estaba casi desierto, un viejo sentado miraba a través de la vidriera el intenso movimiento de vehículos y personas en el exterior. De pronto, una hermosa y elegante  mujer de edad mediana, ingresa, pide algo en el mostrador y se sienta en una mesa cercana a la mía. Se quita el saco rojo que portaba y lo deja sobre el respaldo de una silla. Luego se pone a hurgar en su cartera, busca y busca, hasta que saca lo que parece un pequeño perfumero. Al hacerlo sin tomar cuenta de ello arrastra un billete de 500 pesos que cae debajo de su silla. Me levanté, me acerqué, y agachándome tomé el billete (aproveché para ver sus piernas bonitas) le entregué el dinero con una sonrisa  diciendo – No te has dado cuenta de que se te ha caído, - Oh! Soy una despistada, te estoy muy agradecida. –Bueno si me dejas compartir la mesa contigo me sentiría muy bien pago.  – Pues claro, con gusto, me hubiera dolido perder ese dinero. En tanto el mozo le traía unos sándwich de miga tostados con una bebida cola se presentaron. –Me llamo Migue ¿Y tú? – Yo Ana, replico ella. Y, ¿A qué te dedicas Ana? Soy Profesora de Ballet de niños, y, ¿Cuál es tu actividad?  Soy ladrón-respondí. Ella me miró perpleja. No, no, es broma, soy asesor de varias empresas, me llaman cuando tienen conflictos. ¡Ale! Qué interesante, has de tener experiencia y mucha labia. Debe ser, al menos me siguen llamando jajaja.  Seguimos conversando animadamente, ella se quedo la hora que yo estuve. 

Me da gusto cuando encuentro una persona educada y simpática para platicar y si es bonita mejor. Cuando nos despedimos ella me dio un beso en la mejilla, su perfume embriagó mis sentidos, y sus labios rojos también. Me fui con su número de teléfono, así que volví muy feliz al sanatorio. Esta historia continuará aunque no la escriba aquí.


Te saludo visitante, creí que no iba a escribir más, pero parece que se vuelve cada tanto.



lunes, 13 de junio de 2016

Madre sobreprotectora...niño con problemas.

Una hija reclama a su padre por su ausencia...

Papá...

-Recibí tu mail, pasaron seis años desde la última vez, era mi casamiento, ¿recuerdas?... bailamos el vals... yo era tan feliz!!

-Esa madrugada te volviste a ir luego de un rápido beso, mi gran noche seguía, la música y el baile nos llenaba a todos de risas y alegría.

-Nunca más supe donde estabas, ahora me dices que te has vuelto a casar, que tengo una hermanita de cuatro...

-¿Que quieres que diga? .... aún estoy con sorpresa!!

-Aquí pasaron tantas cosas, Hernán mi marido te recuerdo su nombre, por las dudas, tuvo un ACV, accidente cerebro vascular, con veintinueve años.

-Pegué un grito, como un rayo llamé a emergencias, en 20 minutos llegaron, eso, en principio, salvo su vida...

-La peor de las noches cayó sobre mí, luego los estudios, consulté cinco neurólogos, deposité mi confianza llegó la cirugía...

-Estaba como loca, tomé la mano de mamá y dije, si lo pierdo... me arrojo bajo un tren, ella,no pudo decir nada... lloramos abrazadas las dos!

Salió “bien” siguió con rehabilitación, no podía mover parte de su cuerpo, tampoco hablar, yo le bañaba, cambiaba, afeitaba, los días parecían de plomo, pero nunca perdí la fe… él estaba conmigo.

Algunas noches pensaba en tí. –Te necesitaba. - ¿No era yo la luz de tus ojos? Y tú - ¿Él que siempre me cuidaría?...

Se fue recuperando, le faltaba solo más confianza. - Un amigo le ofreció un empleo, en principio dudó... finalmente aceptó, se puso cada vez mejor, volvió a sonreír.

-Me pidió que tengamos un hijo, no era mi momento pero dije que si. Pasaron nueve meses y Pablo nació por parto normal, era hermoso, como él...

Nuestro niño tuvo seis años insomnio, si, lo que digo, insomnio, de noche, al paso de una o dos horas se echaba a llorar y gritar... yo lo abrazaba, hamacaba y besaba -él dormía, pero al dejarlo comenzaba de nuevo, terminé a su lado... todas las noches.-Consultamos médicos,... no hallamos respuestas.-Cuando cumplió seis, nos recomendaron a Sarah, una psicóloga. Y en siete sesiones mi niño curó...

Sarah dijo que debía romper la "simbiosis" ¿Sabes que es? Cuando estaba en mi vientre estábamos como en “comunión”, "conectados" dependíamos uno del otro, cuando el bebé nace y se corta el cordón, debe ir separándose... independizando de a poco.

Yo lo sobre protegía y esa separación no ocurría, tal vez lo que paso con mi marido me hizo así, pero me han dicho que puede darse en otras madres hacia sus hijos, no los sueltan y ellos no quieren ni pueden independizarse, crecer, fuera de la dependencia normal, afectiva.

Tampoco crecen aún adultos.

Cuando comenzó el primer grado lo llevamos a una nueva escuela, Sarah dijo... llévenlo los dos, pero tú quédate detrás, que Hernán esté delante.-Ese primer día se tiró al suelo, gritó y pateó, toda la escuela nos miraba, sentí el corazón estrujado, pero no me moví, Pablo allí quedó, con la maestra y compañeros.

En noches posteriores, ya comencé a no acudir a su llamado, hasta que fue durmiendo más... pasó un mes... es feliz... duerme bien, es alto y rubio como mi Hernán.

En este momento me mira, tira de mi mano,dice que quiere comer...

¿Sabes que tiene tus ojos? Así te miraba yo.

¿Vendrás a vernos?-Hazlo con mi hermanita...van a jugar juntos, y así, mi Pablo... conoce a su abuelo...

Tus cosas con mamá no tienen que ver con nosotros ¿No es así?...

Ahora sabes que pasó aquí, mi puerta esta abierta, por favor… si tardas mucho en dar una señal...comenzaría a cerrarla...



¡Te quiere!… tu hija… la mayor!!

MiGuE.

domingo, 22 de mayo de 2016

Hombre feo y hombre lindo.

Pilar salió de su casa diez minutos más tarde de lo habitual, con su trajecito gris perla de pollera corta y el cabello aún húmedo. En sus zapatos con plataforma apuró los pasos para llegar a la parada del transporte colectivo. Eran las 6 de la mañana en punto, el lugar estaba desierto, se le había ido el bus de menos diez. Se preocupó por estar sola, estaba oscuro, solo la luz de la calle iluminaba el lugar. Se dirigía a su trabajo de programadora en el centro, cuando salía de allí se corría hasta la facultad de ciencias económicas. Con 22 años cursaba el tercer año, no le importaba ir despacio con la Facu ya que necesita trabajar. Vio acercarse a un hombre de espaldas anchas, estatura mediana, vestido con ropas humildes. Cuando lo tuvo cerca vio su rostro de piel obscura, con una cicatriz en el pómulo derecho. Tendría unos cuarenta y tantos años. Sintió miedo, y se separó dos metros de él, es que ocurrían tantas cosas terribles. El hombre mantuvo la distancia, mirando cada tanto si venía el colectivo. 
Pilar observó que un joven se arrimaba a la parada, iba bien vestido y era buen mozo, su presencia le dio más tranquilidad. De pronto el joven se acerca a ella, la tapa con su cuerpo de la vista del otro hombre, arrimandole una navaja a la cara le pide entregue su cartera, celular, y dinero. Le dice – calladita o te corto la cara. Aterrada le estaba entregando lo que pedía, cuando una mano toma la del joven y la retuerce hasta que la navaja cae al piso junto con él. El hombre moreno le dice, vete de aquí y no vuelva porqué te desfiguro la cara a golpes. ¡Búscate un trabajo atorrante! Su mirada echaba fuego, y su mano tenía una fuerza descomunal. El joven dejó la navaja en el piso y echó a correr. Pilar dejó caer unas lágrimas por la tensión sufrida. ¡Gracias! ¡gracias! espetaba,- pensar que yo le tenía miedo a usted, le dijo al hombre. - Mira Niña, soy albañil, tengo brazos y manos fuertes, pero vivo de mi trabajo. No pude evitar meterme. Ten cuidado, detrás de rostros amigables puede haber monstruos horribles, y detrás de rostros poco agradables, personas nobles. Acuérdate siempre. 
El colectivo venía, los dos subieron y tomaron asientos separados, Mariana no pudo reprimir el impulso se levanta y le da un beso en la mejilla al desconocido que la había ayudado. El hombre sonrió y se acomodó en el asiento, bajando la cabeza para descansar durante el viaje. 



Migue

sábado, 14 de mayo de 2016

Historia de vidas.


Marcos se hallaba en su casa frente al ordenador chateando con su hijo David. Suena su celular, un mensaje había ingresado, abre el buzón de entrada y lo lee. Una sola palabra decía todo,  ¡Falleció! lo enviaba su sobrino Antonio. Le  dice a su hijo – Cortamos aquí, falleció Roberto, termina de mandarme un mensaje Antonio. – Uh! Que mala noticia, ¿qué vas a hacer?  No te preocupes, ahora lo llamo a Antonio por  si quiere que vaya para el sanatorio o viene hacia aquí. Marcos estaba sereno, acomodando sus pensamientos sobre los pasos a seguir. El día anterior había visto a su hermano en la cama del sanatorio, lo alimentaban de forma naso gástrica, estaba sedado, de espaldas con la boca abierta respiraba con dificultad, los ojos cerrados, apenas entreabiertos. Se veía extremadamente delgado, el maldito cáncer se lo había estado comiendo, con la crema y una hoja de afeitar lo había dejado afeitado. Le acarició  la frente, también calentó sus manos con las suyas. Le trasladaba palabras de aliento y esperanza que seguramente su hermano no escuchaba.
 Tan solo tres días había durado internado. Ahora estará en paz – pensaba. Buscó por Internet el teléfono de la casa de velatorios, ya la conocía, otros familiares y amigos habían partido desde allí. Eran las 20 horas, llamó a Antonio, éste le dijo que había reunido todas las cosas que debía retirar. – Mira, he hablado con la cochería, busca el documento de tu padre y el tuyo y ven para aquí así conversamos  un poco y vamos para allá. Su sobrino vivía cerca, en 30 minutos estuvo en su casa. 

Se sentaron  cerca de la estufa ya que era invierno. – Como quieres que sea el sepelio le preguntó. – El me decía que quería ser cremado cuando le llegara la hora, pero yo quisiera que vaya a tierra. – Antonio, las personas dejan dicho sus deseos y está en uno respetarlo, piénsalo, si esa era su decisión. – Bueno… creo que si entonces, está bien, afirmó.   Ya he llamado a la cochería, vuelvo a llamar y vamos para allá dijo Marcos. Lo hizo, luego llamó un taxi, que los acercó, no quedaba más allá de 20 calles. La empleada de turno le pidió los documentos, hizo las preguntas del caso. A Roberto lo traerían en la madrugada, y desde las 8 a las 16 horas estaría en una sala, una azafata recibiría y atendería a las personas a medida que fueran llegando. Ya no era más como en los viejos tiempos en que familiares y amigos se quedaban toda la noche y hasta el día siguiente.
Marcos llegó con su mujer al mediodía, Antonio estaba en el lugar con varios vecinos de su padre. Como ocurre lamentablemente en muchas familias, también llegaría su otro hermano Carlos y su mujer, llevaba más de diez años sin verlos, habían sido socios de una empresa que fundaron juntos durante siete años, cuando él con su actividad comercial la hizo crecer y crecer, llegaba el momento de disfrutar un mundo de trabajo. Pero ellos confabularon para quedarse con la empresa y sacárselo de encima. Como manejaban la caja, pagaron fortunas a un estudio jurídico inventando argucias y denuncias falsas, por las que terminó vendiendo su parte a un precio vil. La ira de Marcos duró un tiempo hasta que consiguió perdonar las ofensas para vivir en paz consigo mismo. Pero nunca más volvió a verlos, lo que más lamentó fue perder a sus sobrinos.

Eran las 14 horas fueron llegando Carlos e Inés, se saludaron fríamente pero sin rencores, también sus sobrinos. Habló con ellos, le contaron de sus vidas de casados y con hijos, también el hijo y la hija de Marcos que trajo un hermoso ramo  de flores. La azafata se movía ofreciendo café que todos aceptaban. A las 16 horas se despidieron de Roberto, Marcos acaricio su frente. A la salida se inició el cotejo, los vehículos lo acompañaron hasta el jardín final. Por último, los familiares se despidieron tomando cada uno su rumbo. Marcos iba pensando que solo este motivo los había reunido y tal vez nunca más lo harían.  El tenía una hermosa familia con la que compartían penas y alegrías. Por fortuna más alegrías que penas.

Bueno amigo visitante aquí te dejo esta historia que tiene un poco de todo como la vida misma.


Saludos!

viernes, 1 de abril de 2016

Infidelidad ¿Sí o Nó?

Pablo salió dando un portazo, estaba muy ofuscado, era la primer pelea en dos años del dulce noviazgo que mantenía con Ruth. Descendió velozmente  por las escaleras del departamento hasta el jardín, escuchó la voz de ella llamándolo  pero no se detuvo. Su reloj indicaba las  siete de la mañana en ese domingo de enero, era pleno verano, se dirigió a la playa que estaba a tan solo una calle de distancia. Estaban pasando un fin de semana largo en la costa atlántica, la noche anterior se habían divertido a lo grande junto con otras parejas amigas en un boliche bailable, estuvieron hasta las seis de la mañana. Bailaron a morir bebiendo un poco más de lo habitual. Mientras regresaban ella le hizo una escena de celos injustificados, continuándola una vez llegados al departamento – Recordaba él mientras ingresaba velozmente en la playa, necesitaba  aire marítimo y caminar. Estaba descalzo, enfundado en su bermuda y remera blanca, las huellas de sus pies  quedaban marcadas profundamente en la arena ya que descargaban su enojo.

La playa se veía  desierta  a esa hora, el cielo azul celeste presagiaba un bello día para disfrutar el mar. Miró hacia delante, en sentido contrario se acercaba caminando una mujer, vestida aparentemente con  bikini roja cubierta en parte por un pareo, lo hacía bordeando las aguas que mojaban sus pies. Se hallaban a unos doscientos metros de distancia, se sintió molesto porque rompía su soledad. A los dos  minutos ya iban a cruzarse, él miro hacia su derecha, a unos ciento cincuenta  metros,  acostado  sobre los médanos un perro raza  doberman negro de gran porte los observaba. De pronto éste se para y comienza a correr en dirección a ellos. Pablo no  podía creerlo, en cinco pasos largos alcanzó a la joven que lo miró asustada. Quédate quieta y detrás de mí,  mira, ese perro nos ataca – Le dijo. - ¡Por Dios! – Afirmó ella, nos va a matar. - Si salta sobre mí, corre a la costa sin detenerte me oíste – Espetó él  en alta voz  sin darse vuelta. Se paró con las piernas y los brazos en jarra, esperando, horrorizado pero sin demostrarlo. 

Cuando el animal enfurecido estaba cerca Pablo gritó ¡¡Paraaaaaaaaaaaaa!! Aunque pareció un loco,  éste aminoró la marcha, mostrando sus afilados colmillos, avanzó lentamente  para saltar. Parecía el final, cuando sonó un silbato, el doberman emitió un gemido, se dio vuelta regresando velozmente y perdiéndose detrás de las dunas y los arbustos. ¡¡Se fue, se fue, dijo la joven!! Huyamos de aquí, por si vuelve -  dijo él, tomándola de la mano. Mientras corrían comentó- No se porqué diablos nos atacó ¿No sería un toro, que atrajo  tu bikini roja? alcanzó a decir con sentido de humor. Una vez que salieron de la playa llegando a las primeras casas se recostaron sobre la pared de una. Ella temblaba respirando agitada, él la abrazó, cálmate el peligro ya pasó le dijo al oído ¿Cómo te llamas? Ana Belén, respondió a la vez que se echaba a llorar. -Llora, desahógate, ya pasó repitió Pablo mientras la sostenía en sus brazos con la cabeza apoyada en su pecho. Luego la separó con suavidad, ¿Dónde estas parando? Te acompaño, si quieres. Si, si en la calle dos y treinta y tres, gracias!

Fueron caminando juntos, quedaba cerca, ella preguntó ¿Porqué no huiste tú solo para salvarte? -  ¿Que clase de hombre crees que soy? nunca tendría paz si hiciera algo así. – Replicó él. - No salgas nunca sola en horas y  lugares desiertos,  ¿De dónde eres? De la provincia de Córdoba, llegué anoche sola y ya quise conocer el mar, esta noche llega el resto de mi familia. No se como agradecerte ¿Quieres pasar a tomar  algo?- Preguntó. Pablo miró la belleza de mujer que tenía frente a él - Mira… mejor no, he tenido una pelea con mi novia hoy... volveré a hacer las paces con ella, me voy, cuídate mucho. -  Bueno, es afortunada tu novia, si pierde un hombre como tú sería una tonta. Mi apellido es Fleming, mi padre es un gran empresario, ponte en contacto conmigo por cualquier cosa que necesites, le dijo posando suavemente sus labios sobre los de él. Pablo hizo un esfuerzo dominando sus deseos,luego emprendió el regreso, con una sonrisa. –Espero no arrepentirme pero he hecho mi buena acción del día jajaja, continuó caminando y riendo para reencontrarse con su Ruth...

Te saludo visitante, aquí dejo otra historia.   

lunes, 14 de marzo de 2016

Sombras....¿Joven en peligro?

Envuelta en su bata blanca ingresó al baño, aunque era invierno la calefacción creaba un clima agradable.  Cerró la puerta tras de si, comenzando a quitarse lo poco puesto. Bata, corpiño, y su mini bombacha negra, se recogió el cabello que llevaba lacio y suelto. Luego se miró al espejo y sonrió al verse - ¡¡Paula que bien que te ves!! – se dijo para si, riendo de sus ocurrencias. Estaba feliz con sus pechos firmes, que no eran de los más grandes pero conquistaban.  Corrió  la cortina, traspuso el escalón ubicándose  bajo la ducha. Abrió el grifo, la lluvia caliente comenzó a acariciar su cuerpo. La cortina había quedado en parte sin cerrar, por un costado ingresaba el haz de luz que proyectaba su sombra en la pared de azulejos… siguiendo sus movimientos. Pasaron veinte minutos, se hallaba con  los ojos cerrados apuntando el rostro a la lluvia, a tientas busco el grifo cerrándolo. 
Abrió los ojos, cuando iba a darse vuelta, vio una sombra al lado de la suya en la pared, perpleja se sobresaltó, la visión fue fugaz  desapareciendo  de inmediato.  Aún atónita preguntó, Nico – ¿Eres tú? ¿Estás allí? No hubo respuesta, descorrió la cortina, no había nadie del otro lado. Tomó la toalla  y se secó, para colocarse la ropa íntima de cambio y nuevamente la bata. 
Llevaba un año viviendo sola, a los veinte y cinco se había mudado, independizándose de sus padres, su novio Nicolás pasaba algunas noches con ella así como los fines de semana. Pero siempre le avisaba cuando iba a llegar. Era una joven valiente, pero con lo que sucedía en el mundo exterior quedó preocupada. Abrió la puerta con precaución, atisbando que el living esta desierto, verificó que la puerta de entrada al departamento estuviera cerrada con llave, luego le agregó el cerrojo corredizo. Desde la cocina, llamó desde su celular a Nico, no quería preocupar a sus padres. Le contó sobre lo que le había pasado, él le trasmitió calma, - si no has encontrado nada, será fruto de tu cansancio – Afirmó. Estoy estudiando pero si quieres salgo ahora para allá o me llamas… como gustes – Terminó diciendo. - Gracias mi amor, cualquier cosa que vuelva a asustarme te llamo jajaja. Besitos para ti, nos vemos pronto – Replicó ella.    En la cocina tomó una barra de chocolate llevándola hasta su dormitorio, también aquí cerró la puerta con llave luego de ingresar, hecho que no acostumbraba. Esa noche dormiría con la luz del velador prendida,... luego de acostarse en su cama  se cubrió con una manta, tratando de relajarse y esperando que Morfeo la tome en sus brazos. En el living había quedado una luz tenue prendida. Sobre la puerta del dormitorio de Paula se dibujó una sombra que permaneció allí…como amenazante.

Esta historia se detiene aquí. ¿Qué le habrá sucedido a Paula? Vamos a pensar que fue algo extraño que no tuvo explicación y no se volvió a repetir en días siguientes. 
Agradezco tu visita y te saludo visitante!!

domingo, 6 de marzo de 2016

¡¡HABRÁ POESÍA!!

No digáis que, agotado su tesoro, 
de asuntos falta, enmudeció la lira; 
podrá no haber poetas; pero siempre 
habrá poesía. 

Mientras las ondas de la luz al beso 
palpiten encendidas, 
mientras el sol las desgarradas nubes 
de fuego y oro vista, 
mientras el aire en su regazo lleve 
perfumes y armonías, 
mientras haya en el mundo primavera, 
¡habrá poesía! 

Mientras la ciencia a descubrir no alcance 
las fuentes de la vida, 
y en el mar o en el cielo haya un abismo 
que al cálculo resista, 
mientras la humanidad siempre avanzando 
no sepa a dó camina, 
mientras haya un misterio para el hombre, 
¡habrá poesía! 

Mientras se sienta que se ríe el alma, 
sin que los labios rían; 
mientras se llore, sin que el llanto acuda 
a nublar la pupila; 
mientras el corazón y la cabeza 
batallando prosigan, 
mientras haya esperanzas y recuerdos, 
¡habrá poesía! 

Mientras haya unos ojos que reflejen 
los ojos que los miran, 
mientras responda el labio suspirando 
al labio que suspira, 
mientras sentirse puedan en un beso 
dos almas confundidas, 
mientras exista una mujer hermosa, 
¡habrá poesía!


Rima de Gustavo Adolfo Bécquer


jueves, 25 de febrero de 2016

Busqueda del paraiso.

-Papá, ¿dónde queda el paraíso?

-Hijo...En cualquier lugar que estés o llegues y te sientas muy, pero muy feliz!!

-¿Para siempre Papá? 

-Si la felicidad la llevas en tu interior, siempre lo serás... aunque habrá momentos en que la creerás perdida.

-Entonces pase lo que pase, no voy a dejar que nunca me la roben...¿Te parece?

-Haz de ser fuerte, intentarán quitártela de distintas maneras, pero lo lograras...si eres fuerte por dentro y por fuera...



-Gracias papá!!

Te saludo amigo visitante, hace tiempo que no escribo, trataré de volver de a poco...

miércoles, 6 de enero de 2016

El silencio y la mirada....


 Si te miran sin decir nada  o preguntas y no te responden

Puede significar tantas cosas…

Disgusto, enojo, ira, tensión.  

Complicidad.

Respeto.

Aprobación, desaprobación.

Curiosidad

Tristeza, pesar.

Reflexión.

Amenaza.

Deseo.

Amor.

Admiración.

Sin traducción.

En fin, creo que tendrías que observar los ojos que te miran para salir de la duda. El silencio habla, y los ojos también si los sabemos interpretar. Pero cuanto desearíamos sumar palabras, palabras y  gestos para encontrar el verdadero significado  de la mirada.  

Te saludo visitante....


miércoles, 30 de diciembre de 2015

Un nuevo año se inicia.

El año viejo va quedando atrás, ha sido como un viaje en el que nos puede haber pasado de todo, penas, alegrías, tristeza, éxitos. Pero como siempre no debemos bajar los brazos, la vida continúa, es bueno no perder nunca la esperanza. Además las personas optimistas, se enferman menos y viven más. No dejes de soñar, aún cuando no tengas nada concreto por delante, ponte tu escudo protector contra la negatividad. Lo bueno puede aparecer a la vuelta de la esquina, hay que estar alerta.
Entré solo para saludarte, desearte que pases un feliz fin de año, estés acompañada o en soledad, recuerda que la soledad no es estar sola, es sentirse sola. Que el 2016  lo transcurras con mucha salud, armonía y trabajo. Esto último sabe ser una bendición en los tiempos difíciles que corren. 

Feliz Año Nuevo!!! Abrazos muchos..

martes, 10 de noviembre de 2015

TACOS ROTOS. (La oportunidad)

En esa tarde de abril la avenida Luro estaba tan concurrida como siempre, la gente caminaba  mirando vidrieras. Martín circulaba entre ellas.  En dirección hacia el, la vio venir... lucía espléndida en ese trajecito color arena, ¡Qué mujer! -  pensó. En un momento sus miradas coincidieron, ella lo miró unos segundos antes de apartar la vista. Cuando iban a cruzarse, no alcanzó a decirle ¡Guapa! porque ella se ladeó, inclinándose encima suyo, el extendió su brazo sosteniéndola por la espalda. Ay, disculpa - dijo azorada, pudieron ver que el taco de su zapato se había despegado por un hueco en la vereda. El se inclinó para des-trabarlo  quedándose con el taco en la mano. Jajaja, Qué situación – afirmó ella, no se si reír o llorar. Todo tiene arreglo – replicó Martín, no te preocupes…yo me ocupo. Me aguardas un momento en la mesita de ese bar., mientras llevo a arreglar tu zapato aquí a la vuelta. Ella llegó cojeando y de la mano de Martín  hasta la mesa, se sentó y pidió un café. El regresó a los cinco minutos, ya dejé “al paciente”, el zapatero lo atenderá en menos de una hora. ¿Y vas a quedarte aquí conmigo todo ese tiempo? No te preocupes ahora eres mi prioridad uno – respondió él con una sonrisa franca. Salvo que te comprometa, ¿eres casada? No, no, divorciada hace cinco años. ¿Libre entonces? Así es ¿y tú? Yo - Solo  en la actualidad, nunca me casé. 

Me llamó Martín y tú, Yo me llamo Noelia, pero me dicen Noe. Me gusta tu nombre, en realidad me gusta todo lo que veo de ti sin querer ser meloso. Se que hay alguien que soñaba contigo. ¿Si? ¿Quién? el recordado Nino Bravo, te dedicó una canción. Ah, si, de chica me tomaban el pelo con la letra, pero es romántica. ¿Tú eres romántica? En verdad si, pero estoy decepcionada con los  hombres. Siguieron hablando, conociéndose, bromeando y riendo, la hora se convirtió en dos horas, Martín fue a buscar el zapato y se lo calzó como a una princesa. No se como agradecerte – le dijo ella, lo miró a los ojos dándole un beso en la mejilla a continuación. El la tomó de la cintura, diciendo -  Permiso, y le dio un suave beso en los labios, el perfume de ella embriagó sus sentidos. Terminaron intercambiando sus números de móviles, citándose para  el viernes a la noche. Mientras se alejaba Martín dijo en voz alta ¡Gracias taco por romperte! Y continuó tarareando una canción, parecía un loco, pero los enamorados tienen su parte de locura ¿No? Noe por su lado, avisaba por el celular a sus amigas que era muy feliz, que creía haber encontrado al caballero de sus sueños.

En cualquier lugar, en cualquier momento puede surgir la compañía de vida que deseas, solo hay que estar alerta. 
Te saludo visitante.    

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Aprender a respetar.


Estoy caminando  por la avenida H. Irigoyen hacia la estación Lanús, cruzo la avenida, veo un mundo de gente esperando a  las distintas líneas de colectivos que salen o llegan allí. Una mujer joven lleva un cochecito de bebé que duerme plácidamente, la ayudo a subir el coche a la vereda. Ella emite un – ¡Gracias! Sigo,  llego a la plaza, la voy atravesando entre  la mucha gente que viene y va. Arribo a la estación subo una escalinata corta, entre una multitud de gente  bajo por otra escalera que  conduce a un pasillo que atraviesa las vías del tren por debajo.  El pasillo tendrá unos dos metros y medio de ancho, pegados a la pared vendedores ambulantes ofrecen sus productos. Buena parte de la gente que viene de uno y otro lado, asciende por escaleras que están en el medio del pasillo hacia el andén del tren que lo llevará hacia la estación Constitución o hacia el sur. Los demás seguimos por el pasillo al final del cual nos encontramos con otra escalera  que nos lleva a la superficie del otro lado de las vías.
Si alguno es claustrofóbico no pasaría jamás por este túnel, también hay escaleras por arriba de las vías pero poca gente las elige. 
Todos caminamos rápido, aunque algunas personas mayores lo hacen lentamente tomándose de los pasamanos.  Apenas salgo a la luz y avanzo por la vereda, veo a unos 50 metros que el ómnibus que debía tomar, allí en la terminal, estaba saliendo, me apresuro, corro, haciéndole señas. El chofer, se detiene en la calle, abre la puerta y subo. Le doy las gracias y pago con mi tarjeta. Hay choferes que con buen gesto se detienen  permitiéndote subir, otros, si no estás en la parada te dejan de  a pié y siguen viaje.  Me siento en la mitad del colectivo, en quince minutos estaré en mi destino. Poco después de la partida, se detiene y sube un grupo numerosos de niños estudiantes, seguramente de escuela privada deduzco  por sus uniformes, abonan el viaje con sus tarjetas, son unos 14 entre chicos y chicas, calculo que serán de sexto grado de la primaria o primer año del secundario, algunos se sientan adelante,  otros se corren para atrás, muy bulliciosos. En la siguiente parada sube una señora mayor, una de las chicas se levanta y enseguida le cede el asiento, en otra sube una mujer joven con un bebé, otros de los chicos se levanta y le cede el asiento. Más adelante se bajan todos juntos, estos niños están educados, son consientes de valores que les han inculcado, seguramente los padres y maestros. Para mí, árbol que nace firme y derecho, difícilmente se tuerza. Aún recuerdo, cuando tenía 9 años, venía con mi padre de pescar en el río, estaba sentado, el colectivo se fue llenando y mi padre me dice – Dale el asiento a la señora, sonó como una orden. Lo hice de inmediato y el mandato quedó grabado.

 Los valores, la honestidad, se aprenden en casa y sobre todo con el ejemplo de nuestros mayores, padres, abuelos, tíos. Algunos no tienen esa  escuela, pero tienen discernimiento, razonabilidad para saber qué es lo correcto y que lo incorrecto.  Aprender a respetar involucra infinidad de cosas, a los derechos de las personas, las normas y leyes, al cuidado del medio ambiente, a la propiedad y la vida privada etc. Etc.  Que otros no lo hagan no es excusa para hacer lo mismo que ellos. 


Bueno después de esta salida se me ocurrió escribir al respecto, te saludo amigo visitante, deja tu comentario si gustas. 

domingo, 18 de octubre de 2015

El violador - Noche de terror.


Esta historia es dura pero sucede en la vida. Carmen y Ofelia habían disfrutado de una noche espectacular en el boliche bailable al que habían concurrido. Bailaron a morir y tomaron algunas copas de más de coca con Fernet.  A las cinco de la madrugada se retiraron del lugar, al llegar a la esquina, ven acercarse el bus que las llevaría a sus casas. Vamos, vamos, rápido -dijo Carmen, nos salvamos del taxi… al momento estaban cómodamente sentadas en el colectivo que llevaba a  solo seis pasajeros adormecidos. En 30 minutos llegaron a destino. Descendieron y caminaron juntas por dos calles, allí,  frente a la casa de Ofelia se despidieron. Carmen debía caminar una calle y media más para llegar a su edificio de apartamentos. Así, iba caminando un tanto obnubilada por el cansancio y las copas de más, la calle estaba desierta, una fina llovizna comenzaba a caer, apuró sus pasos. Al pasar por el Hall de entrada de un edificio, una mano brutal la tomó del brazo, mientras que con la otra  le tapaba  la boca y la atrae bruscamente hacia adentro del hall manteniéndola apretada contra la pared.  Un hombre que le llevaba una cabeza de altura le dice. –Nena, no digas nada o te aplasto la cara.

Mientras con la mano izquierda le tapaba la boca, su derecha la introduce por su escote para acariciarle los senos. Luego la besó brutalmente, introduciendo la  lengua en su boca,  ella atinó a mordérsela.  Él con un gruñido le dio un fuerte cachetazo que la dejó totalmente  aturdida y con los labios sangrando. Carmen sintió que  le bajaba la corta pollera roja, rompió en llanto - ¡No! ¡No! ¡¡Por favor!!  Alcanzó a decir, la bestia le pasó la lengua por la cara. Cuando estaba por bajarle la otra prenda… en ese momento se escuchó  un  chasquido y un golpe seco, ella alcanzó a ver que algo golpeó en la sien del hombrón. Este trastabilló para un costado, recibió enseguida  un segundo golpe de cachiporra del otro lado de la cara que  terminó desmayándose sobre el piso. Carmen no salía de su conmoción, había estado a punto de ser violada, mientras subía sus ropas, ve a un hombre joven parado en la vereda que guardaba una cachiporra. ¿Estás bien? Le pregunta. Ella no puede hablar del susto. No temas, repite el hombre, me llamo Juan, soy el sereno de la obra de aquí cerca, me da por caminar y vi lo que te pasó. ¿Quieres ir a tu apartamento sin más? ¿O quieres que llame a la policía para denunciar a este hijo de perra? - Quiero lavarme la cara y bañarme - afirmó ella, pero esté canalla no puede quedar libre para atacar a otra, llámala por favor.

Juan marcó el 911 hizo un relato corto de los hechos, a los cinco minutos un móvil de la policía estaba en el lugar. Todos juntos fueron a parar a la comisaría, al atacante, ya medio despierto lo llevaban en otro vehículo policial. Un policía quedó en lugar de Juan custodiando la obra mientras él iba a prestar declaración. Después  salió a relucir que el atacante  tenía antecedentes penales  por robos y  que estuvo preso por violación, hacía una semana que había salido de la cárcel.   Carmen le dijo a Juan, - de   no ser por ti, me habrían arruinado la vida. Le dio un beso en la mejilla y terminó diciendo – menos  mal que hay hombres como tú. Mira las tontas como yo, que por no tomar un taxi me pasó lo que me pasó.
 – Tú  no eres tonta, has hecho lo que debía ser normal, lo malo es que las bestias como la que te atacó, anden sueltas por la ciudad. Un violador debe tener prisión perpetua, es como un adicto, pero no se recupera jamás  y vuelve a violar, creen que la mujer es un objeto del que ellos pueden disponer. - Lo que han violado son tus derechos a ser libre. Un coche policial los llevó a sus domicilios, ya eran las 11 de la mañana del domingo. Un día que Carmen jamás olvidaría…

Amigo visitante esta es la primer historia que escribo luego de unos meses, las últimas eran tomadas de mis archivos. Deja tu comentario si gustas…



miércoles, 7 de octubre de 2015

El rapto ¿Involucrarse?

Lucas estaba sentado en la Terminal de ómnibus de larga distancia, faltaba media hora para que partiera el suyo, una pelotita de papel rodó frente a sus pies. Sin saber porqué, la levantó, desplegó el pequeño papel arrugadoleyó una frase, SOS me raptan. Levanto la cabeza mirando hacia el frente y los costados. ¿Será una broma? – pensó. Pero con esto no se jode – se dijo. La gente caminaba de prisa por los pasillos, recorrió con mirada escrutadora a los pasajeros que aguardaban en los largos asientos de madera frente a él. Matrimonios con niños, ancianos, una jovencita de unos catorce años, al lado de un hombre fornido de cabello pelirrojo, éste esbozaba una sonrisa tonta permanente en su rostro. Llamó su atención que la niña tenía anteojos de sol, siendo un día de lluvia, además que la mano derecha del hombre estaba apoyada en su espalda. ¿La estaría sujetando? ¿Amenazando? - pensó para sí. Desvió la mirada un instante para disimular, cuando volvió a mirar, observó que las manos de ella estaban sobre su regazo, subió la mirada, los anteojos negros estaban fijos en él, volvió a mirar sus mano, el dedo índice de ella se movía señalándose a si misma, como si lo llamara. Se puso tenso, se le erizó la piel, presintió la situación de peligro, el pelirrojo observó que los miraba, rápidamente bajó la mirada, agachándose para ajustar los cordones de sus zapatos. Luego, nuevamente se incorporó, ya decidido.

Prefiero pasar un papelón antes que dejar cometer un posible secuestro, se dijo a si mismo.

Encaminó sus pasos hasta reunirse con dos hombres de gendarmería que se hallaban en el lugar, les explico la situación y sus sospechas. Por favor, con pedirle la documentación no se pierde nada - sugirió. Los gendarmes se dirigieron hacia la pareja, Lucas iba detrás, se detuvieron frente a ellos. Disculpe señor ¿Se pone de pié y me permite sus documentos? El hombre con gesto de incredulidad se paró, ¡¡Maldición!! ¿Cómo me descubrieron? Extienda las manos, está arrestado. La jovencita se puso de pié, quitándose los anteojos acto seguido se arrojó a los brazos de Lucas llorando, gracias!! gracias!! repetía sin parar de llorar. Cálmate le dijo Lucas, ya todo esta bien, fuiste valiente, te van a llevar a tu casa.

Amigo visitante sigo rescatando historias que he escrito en el pasado, seguramente no has leído ésta.
Cuando las musas vuelvan escribiré nuevas. Te saludo, deja tu comentario si gustas.... 



lunes, 7 de septiembre de 2015

Historia de amor no correspondido.

Diciembre había llegado, el calor era denso, pesado, Leonardo no lo pensó más, decidió huir de Buenos Aires, tomarse unas vacaciones, alejándose de tráfico, ruidos, obligaciones laborales. Una vez en la ruta en su Volkswagen, recorrió los cuatrocientos kilómetros que lo separaban, hasta llegar a Tandil, la ciudad de las sierras bajas, tierra fértil, con olores a campos verdes y aguas claras del lago. Luego se desvió, avanzó cien metros por un camino de tierra, divisando a Don Basilio, un viejo amigo de su padre aguardándolo en la vereda. Detuvo el auto, bajando rápidamente para fundirse en un abrazo con el búlgaro.- Que bueno que viniste Leo, hace dos años que no lo hacías. -Pasa, pasa, tengo preparado un guiso hecho con perdices que ayer mismo cacé .-Usted se ve muy bien Basilio, debe ser el aire de aquí. - Ya lo creo, aquí todo es mas calmo.- Mira la cara que traes cada vez que vienes, ojeroso, blanco, flaco, de aquí te vas con el color de la salud. -Tiene razón, la gran ciudad mata, parece que uno no puede dejar de correr, por suerte termino con la universidad el año próximo, tendré más tiempo para esparcimiento. Luego de degustar el exquisito estofado, acompañado por un buen vino, siguieron charlando y riendo, mientras se contaban mutuamente anécdotas e historias.

A las cuatro de la tarde Basilio, lo invitó a visitar a Natalia su vecina, que vivía a continuación de un gran lote de tierra que separaba ambas casas. Al llegar, está los recibió con alegría, conocía a Leo desde pequeño, cuando llegaba en compañía de sus padres. Leo comprobó la presencia de una joven de cabellos lacios y ojos negros que lo miraba con atención. - Es mi hija, Mariana, afirmó Natalia, se recibió de Veterinaria en la universidad de aquí,  por ahora está todo el día en casa. - Ah, si, dijo Leo, mientras daba un beso en la mejilla de Mariana, recuerdo cuando eras pequeña, jugábamos a las escondidas, debes tener veinte y cuatro años ahora. - Si, y tú veinte y tres, ¡Qué alto que estás! ¿Tienes novia? No, no, nada formal, solo amigas, no he tenido tiempo para buscar mi alma gemela, jajaja. Luego, juntos los cuatro, continuaron tomando unos mates con bizcochitos salados, mientras conversaban de todo un poco.

Los días siguientes transcurrieron entre caminatas por senderos recorriendo el lugar, más de una vez Leo y Mariana, fueron hasta el pié del cerro “La piedra movediza”, ascendiendo hasta lo más alto, desde allí veían la belleza de los alrededores. Cuando los sorprendía la noche, le resultaba hermoso ver las luces del centro, así como el cielo plagado de estrellas que en Buenos Aires centro, ni podía verlas por los edificios cercanos. Alguna noche fueron a cenar, otras a bailar con amigos y amigas de Mariana, Leo se integraba totalmente, eran todos jóvenes que se divertían sanamente. Habían pasado quince días ya, el “porteño”, citadino, también le decían, había bronceado su cuerpo, por la exposición al sol, se veía completamente distinto al día en que llegó. Había aprendido hasta a ordeñar sentado en un asiento bajo la vaca lechera que Basilio tenía, también degustaba frutas en almíbar, leche fresca recién ordeñada, quesos y yogur hechos en el lugar.

Mariana le pedía a su madre que hable con Basilio e intervinieran, porque Leo le había dado su amistad pero de amor no decía nada, y ella estaba locamente enamorada de él. Una tarde Basilio le dijo a Leo, sabes que te aprecio mucho, quisiera regalarte la fracción de tierra de al lado, podrías venir a vivir aquí, ir construyendo tu casa de a poco. Natalia y yo te ayudaremos, nos gustaría que formes pareja con Mariana, se ven muy bien los dos. Leo se quedó sorprendido ante el ofrecimiento, tratando de elegir las palabras que no hieran la sensibilidad del búlgaro, le contestó. – Le agradezco infinitamente, pero no puedo aceptar, aquí no hay trabajo para desarrollar mi carrera, no quiero vivir haciendo lo que no me gusta, por otra parte a Mariana, la considero una amiga, no estoy enamorado de ella. –El amor es así, afirmó Basilio, se puede querer y no ser querido, pero el darte la tierra sigue en pié, avísame y te la transfiero cuando quieras. – Nuevamente gracias, tengo en cuenta su ofrecimiento amigo.

Dos noches después Leo se había quedado a dormir en una habitación en casa de Natalia, cerca de las dos de la madrugada escuchó la puerta abrirse lentamente. Era Mariana que en su fina enagua rosa entraba. ¿Qué haces aquí? Preguntó. - Es que mañana te irás, quiero dormir esta noche contigo, así conservaré un recuerdo feliz de ti. ¿Estás segura? Sabes que lo nuestro no tiene futuro, no estoy enamorado. – Lo sé, siempre has sido sincero conmigo, pero regálame esta noche, quiero guardarla en mi arcón de recuerdos. -Bueno, ven, le contestó, dejando que ella entre bajo las blancas sábanas. Sucedió lo que tenía que suceder entre dos vidas jóvenes pero adultos, sin compromisos. A la mañana siguiente parecía que los pájaros cantaban más alegres que nunca. Luego de desayunarse juntos, Basilio, Natalia, y Mariana lo despidieron. Leo subió a su auto emprendiendo el regreso hacia la maraña de su ciudad, pero llevaba un secreto guardado…que le hacía sonreír y cavilar.

Diez años más tarde Leo volvería ya casado, con su mujer Laura, y su pequeño hijo de seis años Nicolás, Basilio y Natalia salieron a su encuentro, felices de verlo, minutos después apareció Mariana. Luego de darle un abrazo Leo le presentó a su mujer y su hijo, enseguida le preguntó ¿Qué es de tu vida? Bien, bien, replicó ella. En ese momento se acercó un niño rubio de ojos verdes como los de Leo, Este es mi hijo Diego,  dijo Mariana, tiene 9 años. ¿Te has casado? inquirió él, -No, nunca encontré el hombre que me enamore lo suficiente - contestó Mariana. Leo abrazó al niño, ¿Sería suyo pensaba para si? Durante su estadía nunca le preguntó a Mariana ni ella le dijo nada al respecto. Cuando llegó el momento de la partida, se despidieron, pero el se iba con un sentimiento de culpa por no haberse atrevido a preguntar. La presencia de Laura tal vez tuviera que ver con su inhibición, pero se prometió que no pasaría mucho tiempo sin salir de la duda. 

Este es otro post que rescato de tiempo atrás, con alguno ajustes en el final.
Si pasas por aquí, agradezco tu visita....

viernes, 14 de agosto de 2015

El sentido del humor.

Es ánimo que ayuda a vivir. 

Es, el que desde nuestra alma, nos dice con alegría se feliz hoy. -Y…¡mañana también!

Si sale el sol, espléndido, si llueve es más romántico, si hace frío esta noche cucharita o… ¡abrazando el osito de peluche!

Si las cosas no van bien si hay problemas, bueno… con calma los resolveremos ¡tomándolos de uno a la vez!

Si el trabajo que tenemos no nos gusta ¡encontrémosle la vuelta! Si hay poca plata, o trabajo ¡también!

Si somos más bien de tendencia triste, o negativa, porque ¡no nacemos de nuevo! -Con sentido de humor, lo complicado se… ¡des complica!

Las crisis son para crecer, sino todo sería fácil. -Pensemos que estamos vivos, adquiriendo experiencia, así 
crecemos. 

-No perdamos tiempo en quejas ni críticas a otros.

Trabajemos en nosotros mismos, viendo si necesitamos cambiar en algo. -Recuperando el buen humor, ayudando a otros que nos necesiten.¿Te parece?

Este post lo tenía escrito en mi otro blog, hoy lo he vuelto a poner sobre el tapete. 

Te saludo amigo visitante. 

jueves, 23 de julio de 2015

Recuerdos dolorosos... dejarlos atrás.

En el transcurso de nuestra vida nos suceden muchas cosas.

Unas nos traen recuerdos de momentos muy felices, otras producen dolor cada vez que vienen a nuestra memoria.

Por otra parte... vemos cada año, caer las hojas en otoño con distintas formas y colores... hermosas en su ciclo de finitud, dejando paso a las nuevas que llegarán en la próxima primavera.

Como todo ciclo vital, deberíamos asimilarnos al de la naturaleza, creando recuerdos nuevos a medida que los días se suceden... el pasado seguirá en nosotros, alguien que nos hirió o herimos, un amor que no fue, pérdidas de seres queridos entre otras cosas.

Vivir nuestro hoy, nuestro presente con actividades y personas que nos ocupen, exijan y que también amemos, no nos dejará espacios ni tiempo para esos recuerdos penosos que se debilitarán hasta ceder.

Siempre tenemos la posibilidad de decir para nosotros mismos o a otros... te perdono, o perdonándonos. -También... te dejo ir, con aceptación.

Soltar aquello que nos duele de una vez, seguir una vida en plenitud, renaciendo como los árboles en primavera.

Diciendo… aquí estoy a quien, o quienes estén a nuestro lado para ser felices juntos.

No sufriremos de amnesia, recuerdos que nos duelen seguirán estando, a veces asoman, conviviremos con ellos... sin estancarnos, llenándonos de un hoy en el que no dejemos de dar y recibir amor.



Migue. 

Nota; Esta es reedición de un post que escribí en otro blog en 2011.  

martes, 14 de julio de 2015

Los mejores amigos.

Nuestros mejores amigos, pensamos que son como nuestros hermanos. Pero son más que eso. Son un ida y vuelta continuo, de todo hablamos, nos escuchamos, contamos nuestros problemas, motivos de alegría. Son esos que… siempre están…no nos abandonan. Si atravesamos crisis todo dejan de hacer… rápidamente vienen, porque somos prioridad, si algo grave sucede. No hay ningún tipo de interés económico de por medio, están tanto cuando nos va bien… tenemos dinero… como cuando no tenemos ni una moneda. Ellos las ponen por nosotros, sin prisa, sin tiempo, ni necesidad de devolución, hasta que salgamos de ese mal trance.

Y… en los momentos más, más difíciles… ésos en que quisiéramos que la tierra nos trague, cuando no le encontramos salida a la situación que nos toca vivir, que necesitamos y no hallamos respuestas, es cuando realmente vemos, quienes, cuales, son en verdad… nuestros mejores amigos.

Cuando un buen amigo se va sin decirnos nada ni sabemos donde fue, deja un espacio vacío (como decía Cortes en su letra de canción). Pero nada de él decimos juzgando su actitud. Sabemos en que algún momento ha a volver, porque es... nuestro mejor amigo, y el sabe… que nosotros también somos sus mejores amigos que siempre le esperamos.

Juan y Pedro eran grandes amigos, desde jardín de infantes lo eran, ya tenían 23 años ahora. Un día, fueron a la playa, se sentaron en la arena,apoyaron sus espaldas contra una roca.Quedaron mirando el mar, como siempre hablaron de muchas cosas, reían de sucesos del día, anécdotas de ayeres, reflexiones de futuro. En un momento dado, comenzaron a hacerlo sobre esa chiquilla que ambos conocían, Lucia. A Juan no le gustó lo que Pedro decía, terminaron discutiendo con enojo. Se levantaron se miraron con disgusto, Pedro se dio la media vuelta, comenzó a caminar retirándose del lugar. Juan escribió en la arena, hoy Pedro ha peleado conmigo ¡ya no es más mi mejor amigo! Tras ello se zambulló en el mar, de pronto sintió que la marea lo tragaba, no podía ya mantenerse más a flote. A su lado. de la nada apareció Pedro que en peligro lo había notado, lo tomó con su brazo izquierdo, nadando le saco fuera del mar llevándolo a la playa. Cuando se recuperó. Juan escribió en la roca, hoy Pedro me ha salvado la vida ¡es mi mejor amigo! nunca más dejaré de considerarlo de manera distinta.

Esta última historia, la esencia de que hizo Juan y Pedro, más o menos así la leí una vez en el boletín de mi niño, que de la escuela traía, no citaba autor. Tan solo en el desarrollo y detalles está mi pluma. Es cierto, la verdadera amistad no tiene tapujos, es firme, duradera, como asentada en la roca.



Te saludo a ti que del espacio web me visitas, lees en este instante, e invito con la mano tendida, a que seas mi amigo.